Gestionar un piso alquilado con su respectivo inquilino o inquilinos requiere esfuerzo y dedicación. Reparaciones por el uso cotidiano de la vivienda, retrasos en los pagos de la renta, pequeños problemas de convivencia con el resto de vecinos de la comunidad… son contratiempos a los que a menudo tienen que hacer frente los caseros. Resolver estas incidencias puede entrañar ciertas dificultades de por sí, pero puede ser especialmente complicado si el arrendador tiene que realizar la gestión del alquiler desde el extranjero y tiene que lidiar con estos problemas desde la distancia. Estas son algunas de las claves para llevar a cabo una gestión del alquiler desde el extranjero y sin sobresaltos.

Tener un inquilino de confianza es vital

Los caseros, por defecto, siempre intentan seleccionar a un inquilino que les transmita confianza. No obstante, seleccionar al arrendatario correcto es vital en los casos en los que el alquiler se debe gestionar desde el extranjero. La capacidad del arrendador de intervenir en el alquiler para solucionar incidencias de cualquier índole se verá muy limitada por la distancia que le separa de su inmueble. Eso significa que es vital que tengamos la certeza -o al menos estemos bastante convencidos- de que nuestro inquilino no requerirá de nuestra atención de forma constante. Solvencia, seriedad, facilidad en el trato… Son características que deberíamos buscar en cualquier arrendatario, especialmente si vamos gestionar el alquiler desde el extranjero.

Puesta a punto del piso

De la misma forma que debemos asegurarnos de que el inquilino que seleccionemos no nos dará excesivos problemas, también deberíamos hacer lo mismo con la propiedad alquilada. Si a los pocos meses de alquilar el inmueble se debe llevar a cabo alguna reparación, realizar las gestiones pertinentes puede ser tedioso y, evidentemente, no será posible desplazarse hasta la vivienda en persona para solventar la incidencia. Es recomendable que el piso que vamos a alquilar durante el tiempo que estemos en el extranjero esté en óptimas condiciones.

Los papeles del alquiler siempre a mano

Puede ser engorroso en un primer momento pero seguramente te ahorrará más de un dolor de cabeza. Es recomendable -casi imprescindible- que te lleves todos los papeles del alquiler contigo. Esto supone contrato de arrendamiento, todas las pólizas de seguro que tengas contratadas y el resto de documentación que pueda ser importante. Para resolver cualquier incidencia del alquiler a distancia necesitarás tener a mano estos documentos, así que es importante que los lleves contigo.

Los seguros, una garantía extra

Disponer de un seguro del hogar y de un seguro anti-impagos siempre ofrece un extra de seguridad al arrendador. Este ‘plus’ puede ser muy recomendable en el caso de que el casero se encuentre en el extranjero y, por lo tanto, tenga muchas más dificultades a la hora de solventar los problemas relacionados con el alquiler.

Gestiona digitalmente tu alquiler

Otra opción que te puede aportar mucha tranquilidad como arrendador es contratar un gestor digital que se encargue del alquiler de tu piso mientras estás en el extranjero. A través de estas plataformas es posible hacer el seguimiento del estado de tu vivienda alquilada pero, en caso de que se produzca alguna incidencia, el inquilino la reportará directamente al gestor.

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