El certificado energético es un documento en el que se especifican los detalles energéticos de un domicilio. Este título sirve para determinar la etiqueta energética de un inmueble y lo clasifica en una escala de la A a la G. Las viviendas que disponen de una calificación ‘A’ son las más eficientes, mientras que las ‘G’ son las que menos. Esta etiqueta tiene una vigencia de diez años desde el momento en el que se emite.

¿Para qué sirve el certificado energético?

La principal función del certificado energético es informativa. El documento permite conocer, de una forma sencilla y comprensible para todos los públicos, si un edificio es o no eficiente energéticamente. De esta forma, un potencial comprador o arrendatario puede tener más datos a su disposición cuando está valorando adquirir o arrendar un casa.

Evidentemente, una vivienda con una calificación ‘G’ tendrá una factura de los suministros -luz y gas- mucha más elevada que una residencia con la calificación ‘A’. Más allá de esto, tener una mala calificación no obliga en ningún caso a llevar a cabo reformas o adecuaciones en el inmueble.

La importancia del certificado energético para alquiler

Si el certificado energético tan solo tiene un cometido informativo entonces, ¿Por qué es tan importante para alquilar un inmueble? Sencillamente porque desde el año 2013 la etiqueta energética es una condición sine qua non para poder arrendar o vender un piso. En el caso de que un propietario trate de vender o alquilar su piso sin dicho documento se expone a multas de entre 300 y 6.000 euros.

¿Cómo se puede conseguir el certificado energético?

La inspección para conceder el certificado la realiza un especialista con la autorización pertinente, habitualmente un ingeniero técnico o arquitecto. Los aspectos que se tienen en consideración son principalmente tres: la superficie de la vivienda, las características de la construcción y los electrodomésticos.

¿Cómo se puede mejorar la calificación energética?

En el caso de que estés interesado en mejorar la certificación energética de tu vivienda -bien para ahorrar dinero, bien para convertirla en más atractiva a la hora de alquilarla- hay diversas reformas que deberías considerar. Cambiar las ventanas por otras con vidrios de mejores prestaciones térmicas, aislar térmicamente las paredes que dan al exterior de la vivienda o sustituir la caldera por otra de más eficiente son algunas de las medidas que más contribuyen a mejorar la eficiencia energética de un piso. En cualquier, caso, para conseguir el ‘ascenso’ de letra suele ser necesario llevara cabo más de una actuación en el piso y a menudo es necesario llevar a cabo obras a nivel de la comunidad de propietarios